Cardenal Robert Zarah
Al Cardenal Sarah. Aunque es una voz
de referencia para muchos, su insistencia en la obediencia filial al Romano
Pontífice choca, para algunos, con la gravedad de la crisis doctrinal actual.
¿Es la obediencia "ciega" una virtud
católica?
No. La fe católica es obsequium
rationabile (un servicio razonable). La obediencia ciega solo se debe a Dios. A
los hombres, incluso a la jerarquía, se les obedece en la medida en que su
mandato no contradiga una autoridad superior: la Revelación (Sagrada Escritura
y Tradición).
Santo Tomás de Aquino es claro en la
Summa Theologiae: si un superior ordena algo contra la fe o la moral, el
súbdito tiene no solo el derecho, sino a veces el deber de resistir.
Principio de San Pedro: "Es
preciso obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5, 29).
La Jerarquía como Custodia, no como Dueña
Si un lobo vestido de oveja, intenta
modificar la sustancia de la fe o la moral natural, la obediencia se convierte
en complicidad.
La Sana Doctrina es el parámetro. Como
bien mencionas en tu blog, la defensa de la verdad está por encima de la
estructura administrativa si esta última entra en contradicción con aquella.
En la Iglesia Católica misma, se debe
tener el mayor cuidado de mantener lo que ha sido creído en todas partes,
siempre y por todos".
Si una novedad actual contradice lo
que la Iglesia ha enseñado de forma unánime durante dos milenios, el católico
debe aferrarse a la Tradición.
La Defensa con la Palabra: Sus libros
(Dios o nada, Se hace tarde y anochece) son denuncias proféticas contra el
relativismo y la mundanización de la Iglesia. En la teoría, es un baluarte de
la Tradición.
La Sumisión en los Hechos: Como
Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, Sarah vivió bajo una presión
constante. A pesar de sus críticas al rumbo actual, siempre ha mantenido una
postura de obediencia institucional absoluta. Su lema parece ser que "no
se puede ser más católico que el Papa".
El Conflicto: Muchos fieles sienten
que su silencio o su acatamiento ante medidas que debilitan la Tradición (como
las restricciones a la misa antigua o ciertas aperturas doctrinales)
neutralizan su fuerza profética. Su obediencia es vista por algunos como una
"trampa" que permite que el error avance mientras los defensores de
la verdad se mantienen atados de manos por la jerarquía.
Desobediencia por la Fe: Atanasio fue
excomulgado y desterrado cinco veces. No solo por los emperadores, sino que
sufrió la incomprensión de otros obispos e incluso la ambigüedad del Papa
Liberio (quien, bajo presión, llegó a firmar una fórmula de fe ambigua y a
condenar a Atanasio).
La Verdad sobre la Estructura: San
Atanasio entendió que la estructura de la Iglesia está al servicio de la Fe, y
no al revés. Él decía a los fieles: "Ellos tienen los templos, pero
nosotros tenemos la Fe".
El resultado: Si San Atanasio hubiera
sido "obediente" a la jerarquía arrianizada de su tiempo en nombre de
la unidad institucional, el dogma de la divinidad de Cristo se habría perdido o
aguado.
cia debida (a la fe) y la obediencia servil (a la jerarquía en el error)
Fundamento Bíblico: El Límite de la Autoridad Humana
La Escritura no pide una obediencia ciega a los hombres cuando estos se desvían de la fe.
"No nos corresponde a nosotros
derribar las antiguas fronteras que nuestros padres establecieron; nosotros
guardamos las tradiciones tal como las recibimos. Si empezamos a demoler la
estructura de la Iglesia, aunque sea en un detalle pequeño, toda la edificación
se vendrá abajo".
Sentencia final a modo de conclusión de este pobre servidor:
La Regla de San Bernardo de Claraval:
"Aquel que hace el mal porque se lo mandan, no hace un acto de obediencia,
sino de rebelión contra Dios".
La Advertencia de San Roberto
Belarmino: "Así como es lícito resistir al Pontífice que agrede al cuerpo,
también es lícito resistir al que agrede a las almas... y sobre todo al que
intentara destruir a la Iglesia. Es lícito resistirle no haciendo lo que manda
e impidiendo la ejecución de su voluntad". (De Romano Pontifice, Lib. II,
c. 29).
El Cardenal Sarah parece haber elegido
el camino de la "resistencia mística" (el silencio y la oración),
pero la historia de la Iglesia —especialmente la de Oriente con Atanasio y la
de Occidente con los Doctores— enseña que en tiempos de "lobos vestidos de
oveja", la resistencia jurídica y pública es la única que salva el
Depósito de la Fe.
Si San Atanasio hubiera guardado el
silencio "obediente" que hoy se exige, la Cristiandad hoy sería una
nota al pie de la historia.
Por respeto a la vida y persecución
que tuvo este Cardenal, no pondré ninguna viñeta satírica. Deseo que Dios lo
ilumine para elegir el camino de San Atanasio y no de los tibios, que Dios
vomitara.
Oración de San Atanasio por la
Integridad de la Fe
Mira con misericordia a Tu Iglesia,
que hoy gime bajo la prueba de la confusión y el error. Tú que diste a San
Atanasio la fuerza para alzarse contra el mundo entero en defensa de la
Divinidad de Tu Hijo, concédenos hoy esa misma parresía.
Que no nos seduzcan las voces de los
pastores que se han vuelto lobos, ni nos acobarde la soledad del destierro
doctrinal. Que comprendamos que, aunque nos quiten los templos, nunca podrán
quitarnos la Fe; porque los templos son de piedra, pero la Verdad es eterna.
Fortalece nuestra voluntad para que,
aun cuando la jerarquía vacile, nosotros permanezcamos anclados en lo que
siempre, en todas partes y por todos ha sido creído. Que prefiramos ser
juzgados por los hombres por nuestra 'desobediencia' antes que ser condenados
por Ti por nuestra traición.
Por Jesucristo, nuestro Señor, que
vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los
siglos. Amén."
2.La Soledad Bendita: Estar
"fuera" de la comunión administrativa con el error es estar
"dentro" de la comunión eterna con los Santos y Doctores.
3.El Juicio de la Historia: La Iglesia
no canonizó a los que "obedecieron" al arrianismo para mantener la
paz, sino al "rebelde" Atanasio que salvó la Cristiandad.

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